Relanzamiento del Gobierno y balotaje inquietan a Milei y PJ

Reconocen ahora que, de ambos lados, estaba presente un error de concepto. En el peronismo, se dieron cuenta tarde que, desde el punto de vista político, hubiera sido más conveniente que Adorni permaneciera un tiempo más en la Jefatura de Gabinete. En vez de amenazar con una interpelación y una moción de censura, lo lógico habría sido enviar los proyectos a comisión, estirar los tiempos y mantenerlo en su puesto. Cada vez que salía en fotos o se presentaba una nueva jornada, significaba un desgaste mayor para Javier Milei.

En el Gobierno también hay esta percepción. Los ministros buscaban una salida, aunque los hermanos Milei intentaron resistir hasta el final en una situación que ya se presagiaba complicada. Ahora reconocen que el Gobierno puede planificar el futuro nuevamente, algo que mencionaron a lo largo de la semana.

Es un dato interesante que este miércoles se llevará a cabo una reunión de labor parlamentaria en el Senado. Patricia Bullrich está en una posición sólida, sabiendo que “van por ella”. Este encuentro tiene como objetivo aprobar un temario que los senadores planean iniciar recién el 16 de julio, justo después de las celebraciones patrias y antes del receso invernal. Esto sirve para demostrar que el oficialismo retoma la agenda, que había quedado en pausa ante la posibilidad de que se votara la interpelación de Adorni en la primera apertura del recinto.

Entre los temas que se manejarán están la Hojarasca, cambios en la zona fría, la inviolabilidad de la propiedad privada y el Súper RIGI. Estos proyectos impulsados por La Libertad Avanza (LLA) esperan su turno; los dos primeros tienen posibilidades reales de debatirse, aunque la ley de propiedad privada aún no cuenta con los votos necesarios debido a la extranjerización de la tierra, que sigue siendo un gran obstáculo. En cuanto al Súper RIGI, todavía ni siquiera llegó a comisiones. Sin embargo, la intención es mostrar victorias parlamentarias, aunque sean pequeñas, y aprovechar esta inercia para avanzar con los pliegos de jueces.

El nuevo tablero

El esquema que planea Santilli no solo contempla el fin de las PASO, como estaba previsto en un principio, sino también el regreso de las colectoras. Esta figura, además de ser polémica, requerirá una ingeniería compleja para adaptarse a la boleta única de papel.

Las cartas están sobre la mesa, y hay gobernadores dialoguistas que no ven con malos ojos esta posibilidad. Especialmente aquellos que no dependen de jefaturas nacionales, que están perdiendo relevancia. Peronistas, radicales y dirigentes del PRO están considerando la posibilidad de apoyar a candidatos a legisladores nacionales vinculados a la candidatura presidencial de Javier Milei, especialmente en distritos donde el oficialismo provincial podría perder por la dispersión del voto.

Con la tradicional lista sábana, el mecanismo era simple: varias boletas con la misma candidatura presidencial y diferentes ofertas legislativas. Ahora, con la boleta única, el desafío cambia. Será necesario hacer coincidir, en un mismo espacio, listas legislativas diversas. La propia estructura de la papeleta dificulta imaginar más de dos colectoras, lo cual también representará un reto para los diseñadores gráficos.

Esa posibilidad fue eliminada en 2019 durante el macrismo, argumentando que era necesario corregir fallas institucionales. Ahora será llamativo ver al PRO apoyando su regreso. También al Gobierno, que se ha convertido en una especie de “macrismo sin Macri” tras el empoderamiento de Santilli. Esto es algo bastante distinto a la idea de “mileísmo sin Milei” que generó expectativas en parte del círculo rojo, y que, ¿aún alimenta?, las ilusiones de figuras como Mauricio Macri.

Este debate pone de relieve un aspecto importante: la reforma que quiere impulsar el Gobierno debe alinearse con las necesidades electorales de Milei de cara a 2027. Los discursos anticasta y anticorrupción se han relativizado tras situaciones como la de Adorni. Ahora la estructura institucional comienza a adaptarse a la estrategia electoral.

Primera vuelta sí… ¿balotaje también?

Para los gobernadores, una posible estrategia útil sería retomar la “tesis Caputo” de 2025. Esto implicaría hacer una campaña con un perfil bajo en elecciones provinciales donde existan acuerdos políticos.

Sin embargo, en 2027, esta estrategia encontrará una resistencia que no existía hace dos años. Algunos dirigentes libertarios están mandatados para construir una base territorial y proyectar candidaturas propias en cada provincia. En aquellos lugares donde la discusión se intensifique, habrá que gestionar cuidadosamente los recursos destinados a cada campaña. En este momento, LLA no tiene candidatos fuertes que puedan destacar por sí solos. Una campaña austera podría costarles mucho.

Los gobernadores, sin embargo, tienen otra carta. Y Santilli, que no es Adorni, lo tiene claro. El entendimiento se extiende a la primera vuelta, donde los mandatarios arriesgan sus legisladores. Para un posible balotaje, la lógica cambia completamente.

“Ningún gobernador va a apoyar a Milei en una segunda vuelta”, se escucha desde una provincia donde ya comenzaron las charlas. Especialmente si la figura que llega a esa instancia ante el Presidente, que hoy está por encima de los 30 puntos en las encuestas, es de centro-derecha. Al rol que queda vacante del “mileísmo sin Milei” todavía le flotan nombres renovables, como Patricia Bullrich, Victoria Villarruel o algún gobernador joven que pueda reunir apoyos.

El otro problema

El problema del balotaje no será exclusivo de Milei si sus aliados lo abandonan una vez que consigan asegurar su lugar en el Congreso. El peronismo también podría enfrentar una situación similar. Sergio Massa, por ejemplo, conservó poco del apoyo que había logrado en la primera ronda.

Las colectoras también podrían servir para organizar la interna bonaerense del Partido Justicialista (PJ), permitiendo que listas kirchneristas y no kirchneristas se unan detrás de una candidatura presidencial común. Sin embargo, el peronismo prefiere seguir con las PASO para resolver sus disputas.

En este contexto, Axel Kicillof se mantiene como candidato presidencial en medio de la tormenta. El kirchnerismo experimenta con alternativas y hasta fantasean con sumar a Cristina Kirchner a alguna lista para aumentar la presión política, aunque todos saben que la Justicia Electoral no lo permitirá. Si Kicillof llega bien a la elección, su candidatura estará casi asegurada. Pero lograr que el impulso de la primera vuelta se traslade al balotaje no será fácil; el fantasma de Daniel Scioli sigue presente.

Desde las provincias, el futuro gobernador tendrá un papel crucial. Si el peronismo llega unido a la elección en la provincia de Buenos Aires, sería muy difícil que se les escape, especialmente con el desgaste que Milei genera en el conurbano. Este análisis ya lo tienen en LLA, y creen que pudo haber influido en la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete. Si los libertarios se sintieran a gusto con el panorama electoral, ese cargo podría ser una carga demasiado pesada.

Si esta hipótesis es cierta, la llegada de un sucesor de Kicillof que sea un kirchnerista puro o un dirigente del círculo cercano al gobernador marcará una gran diferencia. Por eso, el mandatario ha decidido moderar el tono de la interna y enfrentar con calma a dirigentes como Mario Ishii o Sergio Berni, quienes han aprovechado incluso el escenario de la Legislatura bonaerense.

Así, el reclamo que algunas segundas líneas enviaron a La Plata sigue sin concretarse: “La candidatura presidencial para vos; la de gobernador, para nosotros”. Mientras se siguen gestando especulaciones sobre otro encuentro entre Kicillof y Cristina, con Massa como garante de unidad, el nombre para la gobernación sigue siendo un dirigente que pueda sortear los vetos de ambos espacios.

La primera tarea del peronismo es revitalizar a Adorni cada día. La segunda, organizar este ajedrez electoral, mientras también considera un posible fin de las PASO. La salida del exjefe de Gabinete trajo alivio al Gobierno y, paradójicamente, le quitó a la oposición un adversario que le venía facilitando las cosas.

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